
Kiki, el amor se hace
El tono desenfadado está dominado por chistes explícitos y pícaros, pero bajo esa energía cómica y alborotada late un romance sencillo y constante. El humor físico constante interrumpe continuamente una narrativa de giros totalmente predecibles.
Clasificada para mayores de 18 años por contenido sexual explícito.
Ambientada en el marco de un abrasador verano madrileño, Kiki, el amor se hace (2016) es una vibrante comedia española que explora las complejidades de la conexión humana a través de cinco historias entrelazadas. Dirigida por Paco León, esta película invita a los espectadores a adentrarse en las vidas de personas corrientes que comparten un impulso irrefrenable por investigar su propia sexualidad. A medida que el calor aumenta, los personajes navegan por el delicado equilibrio entre sus deseos más profundos y su búsqueda de una intimidad genuina. La narrativa sigue a un grupo diverso: un matrimonio que lucha por reavivar su pasión largamente dormida; un marido dedicado a reconectar con su esposa tras un accidente que cambió sus vidas; una pareja desesperada por formar una familia a pesar de los obstáculos físicos; unos compañeros que navegan por la tensión entre las fantasías sexuales y el deseo de compromiso; y una mujer soltera en busca del amor verdadero. En el camino, estos individuos se encuentran con una variedad de parafilias sexuales únicas, incluyendo la dacrifilia, la elifilia, la somnofilia y la harpaxofilia. Mientras exploran estos caminos poco convencionales hacia el placer, se ven obligados a enfrentarse a sus miedos y a decidir cómo integrar estos descubrimientos en sus vidas. Al romper tabúes y abrazar su auténtico yo, los personajes se embarcan en un viaje emocionante y liberador. Kiki, el amor se hace es una mirada audaz y sincera a las diversas formas en que experimentamos el placer y a la búsqueda universal de encontrar el camino hacia la felicidad.





























































