
Un hombre de Florida
Una comedia negra mordaz y una estética pulida impulsan este crudo misterio, aunque unos diálogos superficiales y giros argumentales absurdos le restan peso. Ruidosa, vulgar y profundamente sombría, se mantiene constantemente trivial.
Clasificada para mayores de 16 años por referencias sexuales y violencia gráfica.
En el caótico y bañado por el sol paisaje de Florida, Mike Valentine —un expolicía caído en desgracia convertido en jugador endeudado— se ve atrapado en un peligroso juego del gato y el ratón. Trabajando para un despiadado jefe de la mafia de Filadelfia, Mike es enviado al Estado del Sol en una misión de alto riesgo: localizar a la novia desaparecida del jefe, Delly West. Lo que comienza como una sencilla misión de recuperación se convierte rápidamente en una volátil red de lealtades cambiantes y planes desesperados. Mientras Mike navega por su complicada relación con Delly, la búsqueda se desestabiliza aún más con la llegada de su padre, Sonny, un criminal de carrera con su propia agenda oculta. Las tensiones aumentan a medida que varias partes convergen en la zona, todas impulsadas por los rumores de un tesoro español hundido enterrado en la región. Mientras Mike intenta evadir tanto a los letales sicarios de su empleador como a un persistente detective local con un historial complicado, debe enfrentarse al destructivo ciclo de la codicia y a su propia lucha por liberarse de su pasado criminal. Con cada movimiento, la línea entre aliado y adversario se desdibuja, y la búsqueda de oro amenaza con consumir a todos los involucrados. En un mundo donde es imposible dejar atrás el pasado, Mike debe decidir qué está realmente dispuesto a sacrificar para sobrevivir a las consecuencias de la influencia de su padre y de sus propias decisiones comprometidas en Un hombre de Florida.














































